Mantenimiento WordPress

Tu web al día, vigilada y con alguien al otro lado.

Servicio de mantenimiento WordPress

Desde 29 €/mes · Sin permanencia · o 200 € al año

Actualizamos, comprobamos y vigilamos tu web cada mes. Te responde quien la conoce, sin tickets ni niveles de soporte.

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  • Desde 29 € al mes
  • Sin permanencia ni letra pequeña
  • 5 estrellas en Google
  • Soporte directo, sin tickets

Una web sin mantener no se cae de golpe

Se deteriora en silencio durante meses. Cuando el fallo se ve, lleva mucho tiempo ahí.

WordPress no es un programa cerrado. Es un núcleo pequeño rodeado de piezas que escribe otra gente, y cada una avanza a su ritmo. Cuando una se queda atrás, abre un hueco.

Lo que sigue no da ningún aviso. La web sigue cargando, sigue viéndose bien y sigue pareciendo que funciona.

  • Mes 1

    Un plugin deja de recibir actualizaciones. Nadie se entera porque sigue funcionando igual que ayer.

  • Mes 3

    El formulario cambia de comportamiento y empieza a enviar a un correo que ya nadie mira.

  • Mes 6

    El servidor actualiza PHP, una función deja de existir y una parte de la web falla solo en algunos navegadores.

  • El día que se nota

    Llevaba medio año rota. Y lo que se descubre casi nunca lo descubre el dueño — avisa Google o dejan de llegar los correos.

  • 7.966vulnerabilidades nuevas registradas en el ecosistema WordPress en un solo año, un 34 % más que el anterior
  • 96 %de ellas estaban en plugins, no en WordPress. Los temas suman un 4 % y el núcleo, siete en todo el año
  • 33 %se hicieron públicas sin que existiera todavía una versión corregida que instalar
  • 11,6 %se consideran de prioridad alta, es decir, ya se están explotando o se espera que se exploten

Datos del informe State of WordPress Security de Patchstack, correspondientes a 2024.

Lo que pasa cuando nadie mira

El daño no llega de golpe ni por un solo sitio. Se reparte en tres, y ninguno avisa.

  • Google te retira de los resultados

    Cuando detecta código malicioso, marca la web como insegura y la baja o la saca. Recuperar la posición no es limpiar el sitio y esperar un día. Son semanas o meses de volver a demostrar que eres de fiar, y mientras tanto el que estaba detrás de ti pasa delante.

  • El navegador asusta a quien te visita

    Chrome y los demás enseñan una pantalla roja a toda pantalla antes de dejar entrar. Quien la ve no se para a leerla. Se va, y lo que se le queda no es que tuvieras un problema técnico, sino que tu negocio es peligroso.

  • Tus correos dejan de llegar

    Un servidor comprometido se usa para mandar spam en cuestión de horas. El dominio acaba en listas negras, y a partir de ahí ni presupuestos ni facturas ni respuestas llegan a la bandeja de entrada. Sacarlo de esas listas cuesta bastante más que evitarlo.

  • El formulario que dice gracias y no envía

    El fallo más caro y el más silencioso. Una actualización cambia cómo se manda el correo y el formulario sigue enseñando su mensaje de confirmación mientras nada sale de ahí. Puedes estar meses perdiendo presupuestos convencido de que hay poco movimiento.

  • La pasarela que falla en el último paso

    La tienda carga, el catálogo funciona y el carrito se llena. Falla justo al pagar, que es lo único que importa. Casi nadie escribe para avisar de que no ha podido pagarte. Se va a comprarlo a otro sitio.

  • La versión de PHP que avanza sin avisar

    El hosting actualiza PHP, que es lo correcto, y una función que usaba tu tema deja de existir. A veces se cae la web entera y te enteras enseguida. Lo malo es cuando solo se rompe una parte, porque entonces puede pasar semanas así.

  • El plugin abandonado

    El desarrollador dejó de mantenerlo hace dos años y nadie se dio cuenta porque seguía funcionando. Sigue funcionando, sí, pero ya no le llega ninguna corrección de seguridad. Un tercio de las vulnerabilidades que salen sin parche están justo aquí.

  • El certificado que caduca un domingo

    El aviso del navegador es inmediato y da igual que la web esté perfecta. Quien llega ve una advertencia y se va. Se arregla en minutos, pero solo si alguien está mirando.

  • La web que cada mes tarda un poco más

    Nadie nota medio segundo. Al año son varios y una caída de conversión que se echa la culpa a la crisis, a la temporada o a la competencia. Se ve solo si alguien lleva la medida desde el principio.

  • Se para la venta, no solo la web

    Si vendes online, cada hora caída es facturación que no entra y carritos que nadie termina. Y si no vendes online, se para igual el formulario por el que llegan los presupuestos, que es lo mismo pero sin que se note tan rápido.

  • Aparece un problema legal que no esperabas

    Si en la web hay datos de clientes y alguien accede a ellos, deja de ser un incidente técnico para convertirse en una brecha con obligación de notificar. El RGPD no pregunta si sabías que tenías un plugin sin actualizar.

  • Reparar sale más caro que prevenir

    Limpiar una web hackeada es rastrear archivo por archivo, revisar la base de datos, cerrar la puerta por la que entraron y comprobar que no dejaron otra abierta. Es trabajo de urgencia y se cobra como tal. Casi siempre cuesta más que varios años de mantenimiento.

Cómo entra un ataque, en realidad

Casi nadie ataca a mano una web pequeña, no compensa. Detrás de la mayoría hay un proceso automático de seis pasos.

  1. Alguien encuentra el fallo

    Un investigador da con un agujero en un plugin, lo comunica al desarrollador y este publica una versión corregida. Hasta aquí, todo bien.

  2. El fallo se hace público

    Para que los usuarios sepan que tienen que actualizar, se publica en bases de datos abiertas — qué versión está afectada y qué permite hacer. Es necesario y es lo correcto. También es la lista de la compra del que va a atacar.

  3. El reloj empieza a correr

    No cuando tú te enteras, sino cuando se publica. Montar un programa que recorra internet buscando la versión vieja es cuestión de horas, y un tercio de las vulnerabilidades salen sin que exista todavía parche que instalar.

  4. Un robot llama a tu puerta

    No sabe a qué te dedicas. Prueba direcciones conocidas, mira qué versión respondes y sigue. Si coincides, entra. Es un trabajo de volumen, y por eso ser pequeño no protege de nada.

  5. Y no rompe nada

    Lo rentable es quedarse. Una puerta trasera para volver, enlaces ocultos hacia otras webs para aprovechar tu posicionamiento, o tu servidor mandando correo. Todo funciona mejor si tú no te enteras.

  6. Te enteras por terceros

    Casi nunca lo ve el dueño. Avisa Google marcando la web como insegura, o el cliente que dejó de recibir tus correos. Para entonces lleva semanas dentro.

Qué hacemos cada mes

No es una lista de tareas automáticas. Cada mes alguien entra en tu web, la actualiza, la comprueba y te cuenta qué ha hecho.

  • Actualizamos y comprobamos

    Actualizamos el núcleo de WordPress, los plugins y el tema, y después entramos en la web a mirar que todo sigue en su sitio. Actualizar sin comprobar no es mantenimiento, es apretar un botón y cruzar los dedos.

  • Copias de seguridad que sabemos restaurar

    Guardamos copias completas de archivos y base de datos con la frecuencia que pide cada plan. Una copia solo sirve si alguien la ha restaurado alguna vez, así que las probamos. Una copia que nunca se ha recuperado es una suposición.

  • Vigilancia de seguridad

    Revisamos accesos, permisos y actividad rara, y estamos pendientes de las vulnerabilidades que se publican para las piezas que lleva tu web en concreto. Cuando sale una que te afecta, actuamos sin esperar a la revisión del mes.

  • Rendimiento y velocidad

    Limpiamos la base de datos, revisamos el peso de las imágenes y medimos los tiempos de carga. Una web se hace lenta sola con el tiempo, a base de contenido nuevo y plugins que se van sumando.

  • Los formularios, comprobados

    Un formulario roto no avisa. Sigue diciendo “gracias, te responderemos pronto” mientras el correo no sale de ahí. Los probamos de verdad, enviando, para que sepas que los presupuestos te están llegando.

  • Hablas conmigo, no con un ticket

    Escribes y te responde la misma persona que conoce tu web, sin niveles de soporte ni números de incidencia. Cuando algo urge, eso vale más que cualquier otra cosa de esta lista.

El orden importa más que las herramientas

Cualquiera puede pulsar “actualizar”. La diferencia está en el orden, en lo que se comprueba después y en tener a dónde volver si algo sale mal.

  1. Copia antes de tocar

    Lo primero de cada revisión es una copia completa de archivos y base de datos. Si algo sale mal en los siguientes veinte minutos, hay un punto exacto al que volver. Actualizar sin haber hecho la copia es el error que convierte un problema pequeño en una tarde perdida.

  2. Mirar qué ha cambiado

    Antes de aplicar nada, revisamos qué trae cada actualización. No todas son iguales — hay correcciones menores y hay versiones que cambian cómo funciona el plugin por dentro. Esas segundas se tratan con más cuidado y a veces conviene esperar unos días a que se estabilicen.

  3. Actualizar por partes

    Primero el núcleo de WordPress, después los plugins y al final el tema. Por bloques y no todo de golpe, porque si algo se rompe queremos saber qué lo ha roto. Actualizar veinte cosas a la vez y encontrarse la web caída obliga a empezar a desmontar a ciegas.

  4. Entrar y comprobar

    Abrimos la web como la abre un cliente. Página de inicio, páginas principales, formulario enviado de verdad y una vuelta en móvil. Aquí es donde aparece casi todo lo que se rompe, y es exactamente el paso que se salta quien solo pulsa el botón de actualizar.

  5. Limpiar y medir

    Optimizamos la base de datos, quitamos lo que sobra y medimos los tiempos de carga para compararlos con el mes anterior. Una web se va haciendo lenta poco a poco, y solo se ve si alguien lleva la cuenta.

  6. Contarte qué ha pasado

    Terminamos con un resumen de qué se ha actualizado, qué se ha encontrado y si hay algo que convenga vigilar. Sin jerga. Si un mes no hubo nada reseñable, también se dice — un informe que siempre parece importante deja de leerse.

Planes de mantenimiento

Tres niveles según lo que se juegue tu web. Si no lo tienes claro, cuéntanos qué tienes montado y te decimos cuál te sobra.

  • Plan Tranquilidad

    29

    al mes

    o 200 € al año y te ahorras un 43 %

    • Actualizaciones de WordPress
    • Actualización de plugins y tema
    • Copias de seguridad
    • Revisión básica de seguridad
    • Soporte por correo
    Quiero tranquilidad
  • El más contratado

    Plan Protección

    59

    al mes

    o 500 € al año y te ahorras un 29 %

    • Todo lo del Plan Tranquilidad
    • Monitorización de la web
    • Optimización básica de velocidad
    • Revisión de formularios
    • Soporte prioritario
    • Pequeños cambios incluidos
    Proteger mi web
  • Plan Control Total

    99

    al mes

    o 900 € al año y te ahorras un 24 %

    • Todo lo del Plan Protección
    • Monitorización avanzada
    • Optimización de velocidad
    • Intervención ante incidencias
    • Soporte para WooCommerce
    • Asistencia personalizada
    Quiero control total

Todos los precios son orientativos y sin IVA. Sin permanencia — puedes darte de baja cuando quieras y la web sigue siendo tuya.

Lo que el mantenimiento no es

Casi todos los desacuerdos con un servicio de mantenimiento nacen de dar por hecho algo que nunca se dijo. Así que lo decimos antes.

No es una bolsa de horas de diseño
Cambiar un texto, sustituir una foto o corregir un precio entra a partir del Plan Protección. Rehacer una sección o añadir una función nueva es desarrollo y se presupuesta aparte. Si no separáramos las dos cosas, la cuota subiría para todos hasta cubrir al que más pide.
No es un seguro contra todo
La seguridad absoluta no existe, y quien te la prometa te está vendiendo algo que no puede cumplir. Lo que sí hace es reducir mucho la superficie de entrada y garantizar que, si pasa algo, hay copia reciente y alguien que sabe usarla. La diferencia entre un susto y un desastre está en lo que había preparado.
No incluye limpiar una web ya infectada
Si contratas con la web comprometida, la limpieza va aparte. No es por escurrir el bulto — desinfectar son horas impredecibles y meterlo en la cuota obligaría a subírsela a todo el mundo. Te decimos qué encontramos y qué cuesta antes de tocar nada.
No incluye el hosting
El alojamiento lo contratas tú, con quien quieras, y los accesos son tuyos. La infraestructura de tu negocio no debería depender de que sigas trabajando con nosotros. Si un día te vas, te vas con todo.

¿Y si lo hago yo?

Se puede, y lo decimos en serio. WordPress avisa de las actualizaciones y pulsar el botón está al alcance de cualquiera. Si tu web es sencilla, entras cada semana y sabes volver atrás cuando algo se rompe, hazlo tú y ahórrate la cuota.

Actualizar es fácil. Lo difícil es lo de después.

  • Comprobar, no solo actualizar

    Una actualización puede chocar con otra pieza de la web, y el fallo casi nunca sale en la página de inicio. Sale en el formulario, en la pasarela de pago o en un móvil concreto. Si no lo compruebas, se entera el cliente que quiso escribirte y no pudo. Y ese no vuelve a avisarte.

  • El día que se rompe de verdad

    Ahí no hace falta saber actualizar. Hace falta tener una copia de anoche, saber restaurarla y averiguar por dónde entraron para que no se repita mañana. Eso ya no es una tarea de diez minutos.

  • El tiempo que nadie cuenta

    No el de actualizar, sino el de acordarte, entrar, leer los avisos, decidir si esa versión es segura y repasar que todo sigue bien. Multiplícalo por doce meses y compáralo con lo que cuesta el plan más barato. Ese es el cálculo de verdad.

En qué nos diferenciamos

Los puntos donde un servicio de mantenimiento se nota de verdad, que casi nunca son los que salen en el folleto.

Desliza la tabla para verla entera

Qué mirasOtros serviciosSants Web Design
ActualizacionesSe aplican y nadie comprueba después si algo se ha roto.Se aplican y después entramos a comprobar que la web sigue entera.
Copias de seguridadSe generan copias que nunca se han restaurado.Copias completas y probadas, para saber que se pueden recuperar.
Ante una incidenciaAbres un ticket y esperas turno sin saber cuándo te atienden.Escribes y te responde quien conoce tu web, sin intermediarios.
VulnerabilidadesSe espera a la revisión mensual, sea cuando sea.Si sale una que afecta a tu web, se actúa sin esperar al mes.
FormulariosSe dan por buenos porque cargan.Se prueban enviando, que es la única forma de saberlo.
PermanenciaContratos con plazos y penalización por salir.Sin permanencia. Te vas cuando quieras y la web es tuya.
PrecioCuota mensual, sin opción de pago anual.Desde 29 € al mes o 200 € al año, hasta un 43 % menos.

Lo que dicen nuestros clientes

  • Geniales, totalmente recomendable. Bien precio para el trabajo que realizan. Y siempre atendiendo todas las indicaciones y cambios que solicites. No busques más y confía en ellos.

    Mario rodriguez
  • La verdad que me crearon una página web increible, en un proceso super rapido, agil y sin ninguna complicacion. Muchas gracias por vuestra profesionalidad

    SAUL BLANCO ALVAREZ
  • Muy contento con el resultado de mi página web, superando mis expectativas, y muy buen precio.

    Jose Luid Murcia Gallego
  • Todo el proceso ha sido fácil y rápido, siempre dispuesto a resolver dudas y aportar ideas para mejorar la web. El resultado final ha superado mis expectativas y además se ha entregado en el plazo acordado. Lo recomiendo al 100%.

    Joan Mans Porcar
  • Muy contenta con el resultado. Estaba buscando una opción asequible para desarrollar mi web y di con Sants Web Design casi por casualidad. Desde el primer contacto, todo fue fácil: comunicación clara, respuesta rápida y un enfoque muy profesional. Me acompañaron durante todo el proceso y supieron adaptar la web justo a lo que necesitaba, sin complicaciones. La calidad del trabajo no tiene nada que envidiar a opciones más caras. Se nota el compromiso y la experiencia en cada detalle. Sin duda, repetiría. 100% recomendables.

    Ana Sanz Lucas
  • Acompañamiento en ayudarme a elegir el servicio que buscaba y despejar .is dudas. Muy profesional, quede feliz porque desde el minuto 1 recibes un servicio a buen precio y de calidad. Sin duda os recomiendo.

    Miryam Pachiño
  • un treball perfecte en un temps record

    emyl shadar
  • Encargué una página web y he quedado encantada, un trabajo perfecto, informada en todo momento del proceso y entregada dentro del plazo estipulado. Lo recomiendo 100% Gracias por vuestro trabajo!!

    Gema Popera

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Resolvemos tus dudas

¿Hacéis mantenimiento para webs de toda España?
Sí. Trabajamos con negocios de cualquier punto de España y todo el proceso es en remoto, que para el mantenimiento es lo natural. Nunca hace falta que estemos delante de tu ordenador para actualizar tu web.
¿Y si la web no la hicisteis vosotros?
No hay problema, es el caso más habitual. Antes de empezar revisamos qué tiene montado y en qué estado está, y te decimos si hay algo que arreglar primero. Si la web llega con problemas de base, te lo contamos antes de cobrarte nada.
¿Tengo que firmar permanencia?
No. Puedes darte de baja cuando quieras y la web sigue siendo tuya, con todos sus accesos. Preferimos que te quedes porque te compensa y no porque hayas firmado algo.
¿Qué pasa si mi web ya está hackeada?
La limpieza es un trabajo aparte y se presupuesta según lo que encontremos, porque no todas las infecciones cuestan lo mismo. Lo que sí te decimos antes es qué nos vamos a encontrar. Una vez limpia, el mantenimiento evita que vuelva a pasar.
¿Cada cuánto actualizáis?
Depende del plan. En el Plan Tranquilidad es mensual y en los otros dos es más frecuente. Al margen del calendario, si sale una vulnerabilidad grave que afecta a una pieza concreta de tu web, se actúa sin esperar a la revisión que tocara.
¿El mantenimiento incluye cambios en la web?
Pequeños cambios sí, a partir del Plan Protección — cambiar un texto, sustituir una foto, actualizar un precio. Rehacer una sección o añadir funcionalidad nueva es desarrollo y se presupuesta aparte, para que la cuota no se convierta en una bolsa de horas indefinida.
¿Merece la pena si mi web es pequeña y no vendo online?
Los robots que buscan webs vulnerables no miran el tamaño, buscan versiones desactualizadas. Y si tus clientes te escriben por el formulario, tu web sí vende, solo que el cobro pasa después. Dicho eso, si tu web es una sola página que no toca nadie, quizá te sobre. Cuéntanoslo y te lo decimos.
¿Por qué es más barato que otros servicios?
Porque no hay estructura que pagar. No somos una agencia con departamentos, somos una forma de trabajar ajustada donde el que atiende tu web es el mismo que la conoce. Lo que nos ahorramos en organización no lo cobramos.
¿Compensa el pago anual?
En dinero, sí. El Plan Tranquilidad son 348 € pagando mes a mes o 200 € pagando el año, un 43 % menos. En el Plan Protección el ahorro es del 29 % y en Control Total del 24 %. Puedes empezar mensual y pasarte a anual cuando lo veas claro.
¿Qué necesitáis para empezar?
Los accesos a WordPress y al hosting, y saber si hay algo que te preocupa en concreto. La primera revisión la hacemos completa, para dejar la web en un punto de partida limpio antes de entrar en la rutina mensual.

Hablemos del mantenimiento de tu web

Cuéntanos qué tienes montado y te decimos qué plan te encaja, o si directamente no te hace falta ninguno. También diseñamos páginas web profesionales y económicas si todavía estás empezando. Y si quieres hacerte una idea del gasto, ahí tienes los precios de una página web.

    En Sants Web Design valoramos tu privacidad. Utilizamos tus datos únicamente para comunicarnos contigo sobre los servicios en los que has mostrado interés.